Sara Sefchovich
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Escritora. Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su primera novela, Demasiado amor, le valió el Premio Agustín Yáñez en 1990. Fue becaria del INBA/FONAPAS en el área de ensayo durante el periodo de 1980-1981. Es autora también de La señora de los sueños (1993) y La suerte de la consorte (1999). Asimismo, ha escrito ensayos y colaboraciones en revistas.

Muestra

Metáfora 19: ¡Viva el optimismo!

Sábado, 12 de septiembre de 2020 21:38 Sara Sefchovich




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Cuando George W. Bush llegó a la presidencia de Estados Unidos, estaba en su apogeo un discurso que conminaba a las personas a pensar positivamente, y les aseguraba que de esa manera conseguirían que les fuera bien en la vida, que se hicieran realidad sus deseos y hasta ser felices, algo que por cierto, como explica Pascal Bruckner, se convirtió en un deber: había que vivir en la euforia perpetua. Si te dices a tú mismo que las cosas están bien, las cosas estarán bien; si te dices que puedes, entonces puedes. A los niños y a los trabajadores se les debía decir que son maravillosos aunque fueran flojos o tontos. Hoy no cumpliste pero mañana seguro harás tu tarea muy bien, ¿verdad Juanito? Si se quería ser rico o famoso o hermoso, solo había que desearlo de verdad y listo, seguro sucedería.
Bush se creyó tanto esto, que definía su propio trabajo como mandatario dedicado principalmente a inspirar confianza, dispersar dudas e inflamar el espíritu nacional de autocongratulación. Y obligaba a sus colaboradores a lo mismo, sin permitirles manifestar ninguna preocupación o duda. Incluso después del atentado del 11 de septiembre, siguió afirmando que todos los problemas se iban a resolver.
Esta parece ser la misma receta que se nos está aplicando a los mexican...