Muestra

[Epicentro]

Domingo, 27 de agosto de 2017 21:23 León Krauze

El capo de Nueva York

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La obsesiva insistencia de Donald Trump con la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México no tiene sentido de seguridad nacional. Suponer que un inmenso muro de 20 mil millones de dólares cancelará el flujo migratorio de indocumentados es vivir en la fantasía, antes que nada, porque casi la mitad de los millones que permanecen en Estados Unidos sin papeles llegaron al país con una visa. Tampoco tiene sentido económico. Dividir Estados Unidos de México mediante una frontera aún más hostil y cuasi-militarizada podría afectar seriamente la economía de varios estados que, a lo largo de los años, han construido vínculos profundos con la cadena de producción de América del Norte y con la mano de obra mexicana (para muestra hay que preguntar a los agricultores californianos, que han vivido una cosecha complicadísima en este 2017). Por supuesto, no tiene sentido financiero. Es un despropósito gastar 20 mil millones de dólares en una pared cuando ese dinero podría destinarse, entre muchas otras cosas, a apoyar la consolidación de programas sociales, por ejemplo, en Centroamérica (la cantidad es, de golpe, cinco veces más de lo que Estados Unidos ha invertido en ayuda a El Salvador en más de medio siglo).
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