Mauricio Merino
es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito y coordinado varios libros y ensayos sobre su especialidad. Fue presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública; ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en El Colegio de México (COLMEX), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
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La secuela de la corrupción
Domingo, 10 de mayo de 2026 18:44 Mauricio Merino(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Lo que estamos viviendo es la consecuencia de la corrupción. Abandonamos la batalla para combatirla, sedados por un discurso que ofreció erradicarla mientras la usaba para ensanchar sus espacios de poder. No es cosa nueva. Ningún gobierno ha asumido en serio esa tarea y todos la han usado para aceitar sus maquinarias.
Ni siquiera ha cambiado el contenido del discurso. Lo mismo decía López de Santa Anna, lo dijo muchas veces Porfirio Díaz, la primera campaña de Obregón estuvo basada en ese lema, lo repitió Elías Calles, lo ofrecieron todos los del PRI (¿se acuerdan de la "renovación moral de la sociedad" de Miguel de la Madrid?), Fox ganó las elecciones contra "las tepocatas y las víboras prietas" y López Obrador la convirtió en el eje principal de la regeneración porque "no somos iguales". Todos los presidentes mexicanos (excepto los efímeros suplentes de años bélicos) han usado ese discurso.
Empero, todos han repartido puestos como botín político. Ni siquiera Juárez se salva del recuento, porque quería erradicar a los conservadores y garantizar la entrada de los liberales. Díaz quería "poca política y mucha administración" con leales en los puestos públicos; los revolucionarios podían pelearse, pero no aceptaban a nadie ajeno en sus gobiernos; Felipe...
