Mauricio Merino
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es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito y coordinado varios libros y ensayos sobre su especialidad. Fue presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública; ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en El Colegio de México (COLMEX), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

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¿Qué sigue?

Domingo, 16 de agosto de 2026 17:32 Mauricio Merino

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A lo largo de la historia mexicana, el Estado ha sido secuestrado por aparatos políticos que han pasado por encima de las leyes o que, de plano, las modificaron en función de sus propios intereses. Durante la primera parte del Siglo XIX fue la Iglesia Católica la que encarnó ese aparato; después, la aurora liberal duró apenas una década, antes de que otro aparato se adueñara de las decisiones ignorando la Constitución de 1857; y tras los movimientos que confluyeron en la revolución mexicana, hubo otro aparato de dominación que gobernó durante el resto de ese siglo.
Muchos creímos que en el Siglo XXI seríamos capaces de dejar atrás esa historia autoritaria para establecer, por fin, un Estado de derecho estable y democrático. Pero el sueño duró poco: como si hubiésemos vuelto al XIX, un nuevo caudillo popular utilizó con destreza la apertura democrática lograda para construir un nuevo aparato de poder. Su eficacia para destruir lo que se había logrado ha sido indiscutible: hoy no queda en pie ninguna de las reformas que se ganaron palmo a palmo para ir dignificando al Estado mexicano.
Los puestos y los presupuestos se reparten como botín de guerra y como premio a la obediencia; el sistema electoral está convertido en una instancia de legitimación del aparato...