Mauricio Merino
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es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito y coordinado varios libros y ensayos sobre su especialidad. Fue presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública; ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en El Colegio de México (COLMEX), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Muestra

Solo le pido a Dios

Domingo, 21 de diciembre de 2025 16:43 Mauricio Merino

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El título de esta columna es el de una canción de León Gieco y añade: "…que la guerra no me sea indiferente/es un monstruo grande y pisa fuerte/toda la pobre inocencia de la gente". Recupero estos versos pensando en Venezuela y en el violento desenlace que le está esperando a su gente, que nos queda tan cerca, a quienes tanto nos parecemos y que tanto queremos. Y me pregunto si somos capaces de comprender las causas de las violencias a las que se les ha sometido y si, comprendiéndolas, seremos capaces de no repetirlas estúpidamente.
¿Cuántos nos conmovemos sinceramente o conocemos siquiera las cifras de horror derivadas de los 170 conflictos armados que registra la Organización de las Naciones Unidas en el mundo de nuestros días? ¿Cuántos sabemos que esos conflictos nos colocan ya en la situación más violenta de todos los tiempos después de la Segunda Guerra Mundial? En todos está sucediendo más o menos lo mismo: un grupo de individuos que se sienten poseedores de la verdad —política, religiosa, económica— y que persuaden a muchos otros de que esa verdad no admite crítica ni contraste y exige, en cambio, anular a quienes no la comparten. Inoculada la intolerancia y el odio extendido, basta un chispazo encendido por la ambición de poder para desatar la lo...