Mauricio Merino
es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito y coordinado varios libros y ensayos sobre su especialidad. Fue presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública; ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en El Colegio de México (COLMEX), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
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Tiempos aciagos
Domingo, 23 de agosto de 2026 17:04 Mauricio Merino(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Desde muy joven, López Obrador eligió el método de "doblar la apuesta" cada vez que alguien lo desafió. El machismo explícito de ese recurso se cobijó siempre en argumentos morales: la "honestidad valiente" para derrotar corruptos, mafiosos, clasistas, racistas o cualquier otro calificativo que le resultara útil para difamar a sus adversarios y justificarse a sí mismo. Lo hizo repetidamente en Tabasco, lo hizo para ganar la CDMX, lo hizo en el desafuero, lo hizo en 2006, lo hizo al crear Morena, lo hizo en 2018, lo hizo muchas veces como presidente de la República y lo está haciendo otra vez.
La diferencia es que hoy los acusados de corrupción y de pertenecer a una mafia (literalmente hablando) son él y su entorno familiar y político. Y esta vez, el desafío no viene de un grupo, de un partido o de una persona, sino del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, López Obrador ha vuelto a "doblar la apuesta": la carta de su hijo y el cinismo de Rocha Moya en su ir y venir de Sinaloa son muy elocuentes. Ni uno ni otro habrían actuado así sin su venia. Tampoco puede dudarse de su actitud reiteradamente machista: si de veras quisiera servir a México, ya habría viajado a Washington para asumir la responsabilidad sobre esas acusaciones con verdadero sentido patriótic...
