Mauricio Merino
es doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito y coordinado varios libros y ensayos sobre su especialidad. Fue presidente del Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública; ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en El Colegio de México (COLMEX), en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
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Domingo, 13 de septiembre de 2026 16:30 Mauricio Merino(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Llevo mucho tiempo estudiando el fenómeno de la corrupción como causa de buena parte de los problemas del país. He insistido en que la corrupción no debe confundirse con la impunidad, la ostentación o la ineficiencia. Su origen es la captura abusiva de los asuntos públicos en aras de obtener dinero y/o poder. Aquellas son conductas cercanas, pero no son lo mismo. Por eso, encarcelar corruptos, ser austeros y seguir manuales ayuda, pero no elimina la captura del Estado.
Lo público es lo que nos atañe y nos pertenece a todos, lo que se publica y lo que está abierto. No es difícil detectar su captura: si lo que es de todos se vuelve de unos cuantos; si lo que debe saberse se oculta; si lo que debe ser incluyente y parejo se cierra y excluye, la "cosa pública" —la república— pierde su naturaleza de origen y se corrompe. Combatir la corrupción equivale a hacer público lo que es público: que nadie actúe como dueño del gobierno, que nadie pueda esconder lo que hace en los cargos públicos y que nadie pueda decidir arbitrariamente a quién protege y a quién lastima el Estado.
Esa captura la vemos todos los días: puestos públicos que se reparten como premio a la cercanía; dinero público que se distribuye en obras, contratos, servicios y programas diseñados para c...
