Salvador Garcia Soto
Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras. Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional. Actualmente conduce el programa de TV-Código 2007, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40. Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.
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(Sustitución) José Woldenberg
Lunes, 4 de mayo de 2026 16:51 Salvador Garcia SotoDe la máquina de escribir a la inteligencia artificial
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Leía un libro que recoge artículos de Javier Marías que aparecieron en un suplemento cultural entre 1994 y 1996 (Mano de sombra. Alfaguara. 2025). En dos de ellos y de pasada, como si se tratara de una rutina insulsa, porque así lo era ya para esos años, se hace referencia al fax. Un invento que en su momento modificó rutinas, aligeró compromisos, multiplicó el tiempo de una manera espectacular y que poco después desapareció.
En la época en que inicié colaboraciones semanales en la prensa, allá por los lejanos años setenta, uno tenía que escribir a máquina (mecánica); si deseaba guardar una copia, había que colocar papel carbón (Pelikan para mayor precisión); si cometía algún error menor (una falta de ortografía o una palabra por otra), podía borrar con un líquido viscoso llamado Liquid Paper que se endurecía cubriendo la falta, y luego de unos minutos se podía escribir sobre él. Si el error era mayor lo mejor era volver a escribir el texto; al final, uno tenía que evaluar si lo pasaba en limpio o si lo entregaba con las adecuaciones y tachaduras. Conocí colegas que sobre la primera versión colocaban líneas y palabras complementarias que el editor o corrector debía tomar en cue...
