Salvador Garcia Soto
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Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras. Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional. Actualmente conduce el programa de TV-Código 2007, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40. Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

Muestra

(Sustitución) José Woldenberg

Lunes, 6 de julio de 2026 16:47 Salvador Garcia Soto

Fanáticos

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No me gustan los fanáticos en la política, en la religión ni en el deporte. Es más, me producen miedo. El fanático es aquel que cree que su verdad es la verdad, que su adhesión a una causa, credo o equipo lo legitima no solo para despreciar a los otros, sino incluso para perseguirlos y en el extremo aniquilarlos. Es refractario a las necesidades y planteamientos de aquellos que no están alineados con él y los suyos. Suele ser rígido, impermeable, grosero y en no pocas ocasiones, violento. La intolerancia lo acompaña como una segunda piel y es capaz de todos los excesos.
En política, los fanáticos de izquierda y derecha, religiosos y militaristas, han cometido crímenes indecibles. A nombre de los más diversos idearios no han faltado los que persiguen a los disidentes, encarcelan a sus opositores e incluso asesinan a aquellos no sometidos a sus designios. Cárceles, campos de concentración, salas de tortura, se han construido para preservar la "unidad" en torno a una causa; exilios, clandestinajes, subordinación forzada, han sido respuestas defensivas ante la furia de los fanáticos.
Las guerras de religión en muy diferentes momentos y territorios a lo largo de la historia dejaron un reguero de sangre y rencores, que solo empezó a ser revertida...