Salvador Garcia Soto
Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras. Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional. Actualmente conduce el programa de TV-Código 2007, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40. Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.
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(Sustitución) Amador Narcia
Viernes, 19 de junio de 2026 20:57 Salvador Garcia SotoEl arte de decir NO
Nota: El columnista titular enviará más tarde su colaboración
(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Parece fácil, pero no lo es. Mucho menos para un movimiento que llegó al poder prometiendo que casi todo lo que venía del pasado sería corregido, desmontado o mandado al basurero de la historia.
En la oposición, las promesas son baratas y los mítines provocan aplausos fáciles bajo el argumento de la "voluntad política". Pero al gobernar se descubre que las consignas chocan con la realidad del presupuesto. A la hora de tomar decisiones como titular del ejecutivo, hay que ver cuánto cuestan, de dónde sale el dinero y a quién se le quita.
Eso le pasó al gobierno de la presidentA con la CNTE. Y, por primera vez en mucho tiempo, la Coordinadora perdió. No desapareció. No quedó anulada. No perdió toda su fuerza. Todavía puede bloquear calles, tomar casetas, instalar plantones, presionar gobiernos estatales y hacerle pasar malos ratos a cualquiera, sea servidor público o no. Pero perdió lo más importante: no consiguió su demanda central.
No dobló al gobierno. No frenó el Mundial. No consiguió que la Ciudad de México se rindiera ante su calendario de bloqueos. No logró que la fiesta popular se apagara. Y, lo más grave para cualquier dirigencia que presume ha...
