Salvador Garcia Soto
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Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. La impredecible política lo ha llevado a ser un duro crítico durante casi diez años en una columna que ha dictado si el país se dirige a Serpientes y escaleras. Desde hace dos años es la voz dura del programa El Weso, y entre sus avatares periodísticos se encuentra la dirección del periódico La Crónica así como colaboraciones en noticieros de radio y TV, revistas y distinto medios a nivel nacional. Actualmente conduce el programa de TV-Código 2007, una producción de EL UNIVERSAL TV y que se transmite por Proyecto 40. Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música.

Muestra

(Sustitución) José Woldenberg

Lunes, 13 de julio de 2026 17:32 Salvador Garcia Soto

Morir dignamente

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Morir es nuestro destino. Todos moriremos. Pero cómo llegamos al término de la vida es una cuestión peliaguda. De manera esquemática y simple podríamos decir que hay muertes súbitas provocadas por un accidente o un paro cardiaco fulminante. Suele decirse con pena: "por lo menos no sufrió". Hay muertes que se dilatan gracias a los avances de la medicina que logra otorgar al paciente varios años más de vida en condiciones aceptables. No obstante, existen padecimientos terminales, irreversibles, en los que se sabe que más temprano que tarde el paciente fallecerá, que generan un sufrimiento extremo, en los cuales las personas dejan de ser lo que fueron y claman, literalmente, por un auxilio para morir. En estos últimos casos muchos individuos demandan asistencia médica para poner fin al deterioro extremo, porque como dice la conseja popular "esa vida ya no es vida".
Conforme uno avanza en edad, lo que antes era una posibilidad remota, borrada de la conciencia, reclama atención y genera incertidumbre y desasosiego. En los casos en los que se sabe que la muerte es inescapable y genera un dolor indecible, (creo) no somos pocos los que demandaríamos asistencia médica para bien morir, para no alargar inútilmente el ahogo y para que entre los más ...