Nelson Vargas Basáñez nació en la Ciudad de México en 1942. Estudió en la Escuela Nacional de Educación Física de 1958 a 1961, año en que inició su entrañable labor como maestro y entrenador de natación. Considerado pilar de la natación en México, le respalda el trabajo, esfuerzo y una enorme experiencia de más de 50 años dedicado al deporte. Por más de 20 años, ubicó al Instituto Mexicano del Seguro Social como líder de la natación nacional en calidad de profesor. Como entrenador nacional y director técnico acumuló, de 1962 a 1982, importantes triunfos en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales, Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Copas Latinas, Campeonatos Centroamericanos y del Caribe, entre otras competencias.
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México 68: lo que vi y lo que me sostiene
Sábado, 17 de octubre de 2026 16:44 Nelson Vargas(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Como cada año, nos reunimos integrantes de la natación, los clavados y el polo acuático, ahora para conmemorar 58 años de los Juegos Olímpicos de México. El encuentro me devolvió recuerdos entrañables, pero también una noche que nunca he podido olvidar: el 2 de octubre en Tlatelolco.
Ese día, después de entrenar nadadores, debía regresar a la Villa Olímpica. Por curiosidad pasé por Tlatelolco y crucé una barricada. Iba en mi Volkswagen y llevaba el uniforme de México 68 que me habían entregado esa mañana para los Juegos que comenzarían diez días después.
Me bajaron del automóvil y me subieron a una patrulla de las llamadas “julias”. Recuerdo a soldados tendidos en el suelo y los disparos. Desde donde estaba percibí fuego hacia arriba y de arriba hacia abajo; no podía saber quiénes disparaban desde cada sitio. Hablo de lo que alcancé a ver en medio del miedo y la confusión.
Mostré mi credencial del Comité Olímpico Mexicano y expliqué que era entrenador. Me dejaron ir. Volví a mi coche y pude salir de ahí. Cuando se lo conté a los muchachos de la selección, no me creían. A mí nadie tiene que contarme que aquello ocurrió: estuve ahí.
Contarlo no significa justificarlo. Ninguna celebración deportiva puede borrar el dolor de aquella matanza...
