Alfonso Zárate
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Director general de Grupo Consultor Interdisciplinario, S.C., es licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM y maestro en Sociología Política por The London School of Economics and Political Science. En el sector público fue director general de Análisis Político en la Presidencia de la República, asesor del secretario de Relaciones Exteriores, asesor del subsecretario de Gobernación y en el ámbito académico fue director de Estudios Políticos del CIDE y profesor en la UNAM.

Muestra

La seguridad del presidente, asunto de Estado

Miércoles, 22 de agosto de 2018 18:05 Alfonso Zárate

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En un país en el que la violencia criminal es un fenómeno que se desborda, en el que mucha gente muere porque sí, porque la impunidad ha generado una costra de malandrines que pueden hacer lo que les venga en gana y, como dioses, decidir quién vive y quién muere, hoy en México nadie está seguro, así lo mostró la brutal secuela de sangre que dejaron las recientes elecciones: más de cien políticos fueron asesinados porque los dueños de las plazas lo decidieron, porque los estorbaban o porque se les dio la gana.
Precisamente porque nadie está seguro es que, en todas las naciones (democráticas o autoritarias) se dispone de medidas extraordinarias para proteger a los jefes de Estado. Su condición de autoridad, de representantes del país y sus decisiones, dejan lastimaduras y no todos los afectados reaccionan con civilidad, incluso su visibilidad y su jerarquía, constituyen un incentivo para enfermos mentales, como los esquizofrénicos, que cumplen una misión que les ordenan voces desde el más allá. La historia está repleta de magnicidios.
Ni siquiera una guardia profesional, experimentada, apoyada en tareas de inteligencia, como el Servicio Secreto en Estados Unidos, garantiza la seguridad del presidente, pero sí reduce los riesgos. Ya se sabe que no existe protec...