Alfonso Zárate
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Director general de Grupo Consultor Interdisciplinario, S.C., es licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM y maestro en Sociología Política por The London School of Economics and Political Science. En el sector público fue director general de Análisis Político en la Presidencia de la República, asesor del secretario de Relaciones Exteriores, asesor del subsecretario de Gobernación y en el ámbito académico fue director de Estudios Políticos del CIDE y profesor en la UNAM.

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Del 2 de octubre al 19 de septiembre

Miércoles, 4 de octubre de 2017 20:01 Alfonso Zárate

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La dura situación que vive el país —la pobreza y el abandono que sufren regiones enteras, la falta de oportunidades para empleos dignos, la inseguridad, la corrupción agobiante— se agrava hoy por los efectos convulsivos de los sismos.
La manera en que la realidad se ha revelado reclama respuestas extraordinarias. Una de ellas, esencial, es racionalizar el gasto público, un gasto caracterizado por el dispendio, la opacidad y el manejo discrecional: imponer la moderación y la sensibilidad en el uso de los recursos públicos, a nivel federal, pero también estatal y municipal. La generación podrida no es sólo la de los gobernadores, es una escoria que se extiende por todas partes… Y si eso no basta —moderación y sensibilidad—, habrá que hacerles pagar la liberalidad con la que gastan. Un solo dato, un estudio de México Evalúa (Las dos caras de tu moneda), muestra que de 2000 a 2015 sólo un año (2001) el gobierno federal gastó menos de lo que le aprobó el Congreso, el resto del tiempo se ejerció un mayor al aprobado y, en el colmo, buena parte se fue a "transferencias, subsidios y fideicomisos".
Revisar a fondo proyectos y programas, pero sobre todo prácticas (ponerles freno a las asignaciones tramposas, sobreprecios, moches), no como una reacción coyuntura...