Leonardo Curzio
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Su desempeño abarca el periodismo y la academia. Es conductor del noticiario radiofónico Enfoque de NRM y en televisión participa en el programa Primer Plano del Canal 11. Es doctor en Historia y ha impartido clase en diversas universidades. Es Investigador del CISAN, especializado en estudios estratégicos, y miembro del SNI. Ha publicado trabajos científicos en diversos países del mundo

Muestra

El racismo como arma arrojadiza o el victimismo del poderoso

Domingo, 20 de noviembre de 2022 19:49 Leonardo Curzio

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Es sabido que el último refugio de un político siempre es el nacionalismo. Cuando los argumentos se agotan, envolverse en la bandera es un salvoconducto. Pero hacerlo denota incapacidad de persuadir. Lo mismo está ocurriendo, con indeseable frecuencia, con el uso de racismo como arma arrojadiza contra quien critica el proyecto de reforma electoral.
El mecanismo es vicioso y profundamente peligroso. Vicioso porque intenta, desde una supuesta superioridad moral, asumir que quien no comparte el argumento oficial es por diseño y esencia un racista o un ladino. Inquieta, desde luego, que un gobierno que ha decidido apropiarse de la administración pública y ahora también de los órganos autónomos del Estado, asuma que tiene el monopolio de la decencia pública, de la defensa de los desposeídos y de los discriminados.
Es una impostura que un gobierno que trituró institucionalmente la comisión encargada de prevenir la discriminación (Conapred), ahora pretenda usar la no discriminación como estigma. Acusar de racista a alguien (cuando se habla del sistema electoral) es querer invalidarlo moralmente. En la florida prosa presidencial, racistas son todos los integrantes de la clase media que no lo jalean y ladinos son todos los que a esa clase no pertenecen, pero que no coinciden...