Leonardo Curzio
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Su desempeño abarca el periodismo y la academia. Es conductor del noticiario radiofónico Enfoque de NRM y en televisión participa en el programa Primer Plano del Canal 11. Es doctor en Historia y ha impartido clase en diversas universidades. Es Investigador del CISAN, especializado en estudios estratégicos, y miembro del SNI. Ha publicado trabajos científicos en diversos países del mundo

Muestra

Las guerras de Sheinbaum

Domingo, 27 de septiembre de 2026 15:38 Leonardo Curzio

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Hace unos días recibí la invitación de un grupo de embajadores para presentarles un diagnóstico de la situación nacional. Con gran asombro, uno de los diplomáticos me preguntó si la Presidenta tenía la convicción de enfrentar a la criminalidad organizada. Mi respuesta fue tajante: "Sí. La Presidenta tiene la voluntad y las cabezas de las secretarías están haciendo todo a su alcance para enfrentar este grave problema".
Tiene, además, el doble incentivo de una presión externa, explícita y directa, que llegó a tener proyección planetaria por el discurso de Donald Trump la semana pasada en la ONU, y de la demanda de sus gobernados, que en todas las encuestas ubican la seguridad como el problema más delicado.
Lo que no ha reconocido la Presidenta es que, igual que sus antecesores, enfrenta un grave problema de capacidades institucionales a cuya destrucción ha contribuido. Hoy tenemos un Poder Judicial más débil y con menos credibilidad; una Fiscalía politizada, con graves problemas de operación; y un sistema de procesamiento de detenidos tremendamente poroso. Hace unos días, EL UNIVERSAL publicaba que, de los más de 65 mil detenidos en el combate a las organizaciones criminales, 30 mil habían salido. Es un porcentaje de bateo espantoso.
Pero lo que no alcanza...