Hernán Gómez
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"Profesor-Investigador del Instituto Mora; analista político, internacionalista y especialista en América Latina. Es miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI); ha sido profesor del CIDE y la Universidad Iberoamericana, además de consultor de organismos internacionales como la FAO, la CEPAL y el Banco Mundial en temas de pobreza, desigualdad y derechos humanos. Fue Jefe de la Unidad de Desarrollo Social de CEPAL, en México y Coordinador de Asesores de la presidencia del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Es doctor en Desarrollo por el Institute of Development Studies de la Universidad de Sussex, maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad de Amsterdam y licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM. Ha publicado “Lula, el PT y el Dilema de la Gobernabilidad en Brasil” (Routledge, Nueva York y Fondo de Cultura Económica, México); “Hambre y derecho a la alimentación: La agenda 2030 en Centroamérica la República Dominicana” (CEPAL, México); “Desde el Sur” (Altamira, Buenos Aires), “Conversaciones sobre el Hambre: Derecho a la alimentación en el Brasil de Lula” (CEDRSSA, México). Sus artículos, ensayos y entrevistas han aparecido en revistas como Nexos, Este País y Letras Libres, además de diarios nacionales como Milenio, La Jornada, Reforma y EL UNIVERSAL. Además de México, ha vivido en Brasil, Argentina, Chile, los Países Bajos, Estados Unidos, el Reino Unido y Tailandia."

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[Fuera de Tono]

Miércoles, 27 de noviembre de 2019 21:28 Hernán Gómez

Los límites de nuestra grieta

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Genaro Lozano escribe esta semana un artículo que invita a la reflexión. Lo titula La grieta mexicana, en una clara referencia a las características que ha adoptado la disputa política en Argentina en los últimos años, haciéndose presente entre peronistas y antiperonistas, progresistas y conservadores o neoliberales y estatistas.
Del tema comenzó a hablar Alberto Fernández, hoy presidente electo de ese país, en la más reciente campaña electoral: una grieta que se hizo visible durante el gobierno de Cristina Kirchner y se ensanchó aún más durante el macrismo, a instancias de la propia derecha que la promovió.
Desde 2006 en México hemos vivido una grieta similar entre obradoristas y antiobradoristas, chairos y fifiís, que se ha ampliado a partir de la última elección y continúa ensanchándose.
En cierta medida la grieta política es inevitable porque surge a su vez de una profunda grieta económica y social. La polarización que genera esa grieta, sin embargo, es útil en la medida que politiza las desigualdades, les pone nombre y apellido, y visibiliza en el debate público el drama silencioso que se vive en la sociedad.
De la grieta que vivimos no hay un solo responsable. Se equivocan quienes afirman que solo "...