Jean Meyer
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Profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) donde, además, fundó y dirige la División de Historia. Es miembro de la Academia Mexicana de Historia desde 2000 y director de la revista de historia internacional ISTOR. Ha sido profesor-investigador en El Colegio de México, en París y en Perpiñan, así como en El Colegio de Michoacán.

Muestra

Septiembre 1939

Sábado, 14 de septiembre de 2019 21:48 Jean Meyer


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En marzo de 1938, Hitler anexa a Austria. En septiembre, los acuerdos de Munich, firmados por él y los primeros ministros de Francia e Inglaterra, obligan la cesión al Reich, por parte de Checoslovaquia, del territorio de los Sudeten; a Polonia de la cuenca carbonífera de Teschen; a Hungría de una parte de Eslovaquia.
El inglés Chamberlain anuncia a su pueblo que ha logrado la paz por una generación; el francés Daladier no se hace ninguna ilusión y la traición al aliado checo le da mucha vergüenza. Hitler ha prometido que esa era "mi última exigencia territorial en Europa". El mentiroso apoya la independencia de Eslovaquia e invade las provincias checas en marzo de 1939. Mi padre, de 26 años, movilizado desde 1938, apunta en su diario: "El Führer pasó la noche en el castillo del emperador Rodolfo, en Praga. Después de Viena, Praga, Europa se muere. Acontecimiento crucial que confirma lo que he pensado siempre, de Alemania, de Francia. ¿Qué no han leído Mein Kampf? Marchamos a la catástrofe. ¡Qué cobardía! La paz a cualquier precio, una paz más catastrófica que la guerra. Hemos desarmado a los checos que hubieran peleado muy bien. ¿No es eso colaboración con el Señor Canciller Adolf Hitler? Poncio Pilatos queda chico".
Una semana después Hitler obliga...