Jean Meyer
Profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) donde, además, fundó y dirige la División de Historia. Es miembro de la Academia Mexicana de Historia desde 2000 y director de la revista de historia internacional ISTOR. Ha sido profesor-investigador en El Colegio de México, en París y en Perpiñan, así como en El Colegio de Michoacán.
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La Pascua
Sábado, 4 de abril de 2026 16:31 Jean Meyer(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)
Cuando las persecuciones romanas, durante los primeros siglos del cristianismo, el pez, formado por dos arcos de círculo, era la clave secreta que permitía a los cristianos reconocerse. Nos enseñaron que la palabra griega ichtus (pez) se podía leer como las iniciales de cinco palabras griegas: Iesos Christos Theos Uios Soter, el acrónimo de Jesucristo Hijo de Dios Salvador. A lo largo de los siglos, a los comentaristas nunca les faltó inspiración. Algunos explican que el pez se haya vuelto el símbolo de Cristo y de la fe cristiana por el hecho de que, en el cuarto día de la Creación, los seres animados que nadaban en el agua habían nacido antes que los pájaros celestiales. Intuición poética que corresponde a la historia biológica de la vida. Otros, más concretamente, subrayan que los peces son capaces de nadar a contra-corriente, como las palabras de Jesús. Además, cómo no tienen párpados, son capaces de mantenerse vigilantes todo el tiempo y ofrecen un modelo al cristiano que Pablo, después de Jesús, invita a seguir despierto siempre, puesto que el dueño, el amo puede llegar a cualquier hora: vean la parábola de las vírgenes sabias y de las que no lo son tanto. Tertuliano, comentando el bautismo de Jesús por Juan el Bautista, en el río Jord�...
