Jean Meyer
Image

Profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) donde, además, fundó y dirige la División de Historia. Es miembro de la Academia Mexicana de Historia desde 2000 y director de la revista de historia internacional ISTOR. Ha sido profesor-investigador en El Colegio de México, en París y en Perpiñan, así como en El Colegio de Michoacán.

Muestra

Alegría navideña

Sábado, 26 de diciembre de 2020 21:26 Jean Meyer


(ESTE MATERIAL ES EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)

En uno de sus poemas, Andrei Biely escribió: Al fondo de los destinos sordos de las tierras y de los años, A lo largo de los siglos, que estalle y repique la buena nueva: ¡Cristo ha resucitado! Eso fue, eso será, eso es.
Cambiemos el último verso para celebrar la Navidad, como lo hicieron otros grandes poetas rusos, entre ellos Alejandro Pushkin y Boris Pasternak; como lo hizo y lo hace nuestro pueblo a lo largo de los siglos. De chico cantaba yo: "Nació ya el divino niño, cantemos todos alegres ese tiempo feliz; hace más de cuatro mil años que nos lo anunciaban los profetas, etc".
Gran novedad histórica, pensaron los reyes magos al seguir la estrella; gran novedad histórica, siguen pensando los ateos y los agnósticos frente al cristianismo, ese cristianismo que Marx consideraba como la forma insuperable, última de religión. La novedad es uno de los signos distintivos de la Buena Nueva de Jesús, ya no el divino niño, sino el que le dirá a Juan, en la isla de Patmos: "He aquí que hago nuevas todas las cosas" (Apocalipsis 21:5). Habla de vino "nuevo" y de un mandamiento "nuevo" y de una "nueva alianza". Si el cristianismo nos parece hoy tan familiar, tan aburrido, es que nos hemos alejado mucho del espíritu de la Iglesia apostólica, perdiendo la alegr...