Muestra

[Almacén de Asombros]

Viernes, 7 de septiembre de 2018 18:56 Ángel Gilberto Adame

Luis Ignacio Helguera, el recuerdo de un melancólico

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Alfonso Reyes definió al ensayo como el centauro de los géneros literarios. Su versatilidad le permite mimetizarse con la novela, inmiscuirse en la crónica y tejer redes argumentales en torno a la poesía y la crítica.
Explorando los temas más intrincados y los más triviales, el ensayo se ha convertido en una de las vertientes más socorridas del panorama artístico e intelectual. Ya que sus límites responden exclusivamente a los intereses de quien lo escribe, ha servido como refugio para los practicantes del diletantismo.
Entre sus exponentes hay cabida para la imaginación desbordada y también para el escepticismo, característica que lo convierte en el mejor ejemplo de la llamada tradición de la ruptura. Algunas de las páginas cruciales de la literatura nacieron de la pluma de ensayistas. Polemistas excepcionales como Jonathan Swift y Susan Sontag movilizaron a las sociedades de su época a través de ensayos tan controvertidos como Una modesta proposición y La enfermedad y sus metáforas.
Pero el ensayo no sólo ha estado al servicio de la subversión y la ironía, también ha contribuido a la reivindicación de los oficios olvidados —como en el caso del famoso Elogio del deshollinad...