Muestra

[Almacén de Asombros]

Viernes, 28 de diciembre de 2018 18:45 Ángel Gilberto Adame

Primer recuento

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La lectura es, en la mayoría de los casos, un ejercicio intelectual que nos demanda cierta capacidad de concentración a cambio del obsequio de la perplejidad. Los libros que decidimos leer —en el supuesto de que dispongamos de la libre elección— templan nuestro carácter y nos invitan al ejercicio del discernimiento.
Leer es también una actividad que reafirma nuestro albedrío y puede convertirse en un resquicio de resistencia ante la propaganda y el adoctrinamiento, al tiempo que inaugura un diálogo incesante entre la historia y la naturaleza humana.
Mis lecturas de este año estuvieron muy ligadas a los movimientos estudiantiles de 1968 y a la literatura mexicana del siglo XIX. Al margen de las novedades y los clásicos, los autores que absorbieron la mayor parte de mi tiempo libre fueron Saul Bellow y Philip Roth. La narrativa de Bellow me encandiló por la erudición desencantada y la irreverencia de sus protagonistas. Herzog, Henderson, el rey de la lluvia y Ravelstein se erigen como ínsulas que ponen en duda el optimismo antropológico aparejado a la modernidad, aunque su personaje icónico es el aventurero y enigmático Augie March, un pícaro moderno enfrentado a la alienación y a la fatalidad.
En memoria del segundo, fal...