Muestra

[Almacén de Asombros]

Viernes, 17 de marzo de 2017 18:28 Ángel Gilberto Adame

Crónica de un magnicidio

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“Duraré hasta que alguien decida cambiar su vida por la mía.”
Álvaro Obregón

El 17 de julio de 1928, Álvaro Obregón contempló el amanecer en su casa de Avenida Jalisco número 185, todavía orondo por su victoria electoral. Había pasado mala noche, pues el perro de la vivienda contigua armó tal escándalo que el héroe de Celaya no pudo alcanzar el sueño profundo. Cuenta Pedro Castro que el general Antonio Ríos Zertuche también padeció los ruidos del can y, a falta de alternativas, propuso que bebieran café y esperaran el alba. La charla fue tornándose macabra, muchos eran los augurios que presagiaban la tragedia.
Aunque Obregón tenía apenas dos días en la Ciudad de México, desde su llegada era seguido de cerca por José de León Toral, un católico recalcitrante que tenía la intención de asesinarlo. Su oportunidad llegó justamente el martes 17, en una comida organizada en honor al caudillo por los congresistas guanajuatenses. La cita era en el restaurante campestre La Bombilla, ubicado en San Ángel, al que Toral se infiltró haciéndose pasar por caricaturista. Vestía un traje café con tonos rojizos y llevaba, además de su cuaderno y su lápiz, una pistola Star calibre .35 escondida en el pecho.
Obregón a...