Muestra

[Almacén de Asombros]

Viernes, 27 de enero de 2017 17:33 Ángel Gilberto Adame

De armas tomar

(MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)

El siglo XIX mexicano se caracterizó por la cercanía de las armas y las letras. La belicosidad y el desarrollo intelectual formaron una peculiar amalgama que dio como resultado un nuevo tipo de ciudadano que debía dar forma institucional a la joven nación independiente. Ya no era concebible la figura del letrado recluido en una torre de marfil; los hombres de alta cultura habían hecho carrera militar o viceversa, por lo que la honorabilidad pasó a formar parte del imaginario, y su defensa fue motivo de enardecidas confrontaciones. Fue así que el duelo se incorporó a la vida cotidiana de un país cuya identidad aún estaba en ciernes.
Infatuados por la respetabilidad y la fama, hordas de jóvenes se batieron con espada o pistola. Las cúpulas burguesas importaron las reglas básicas de la tradición europea y trataron de sistematizar un formato en el que los oponentes se enfrentaran en igualdad de condiciones. La máxima de Stendhal se volvió entonces aplicable: “Los duelos no son sino una ceremonia. Se sabe ya todo de antemano, incluso lo que hay que decir al caer”.
Un tipo de enfrentamiento del que no se tuvo registro en México fue el “duelo del pañuelo”, famoso en la Rusia decimonónica, en el que los contrincantes elegían al azar e...