La Agencia de EL UNIVERSAL Y EL UNIVERSAL no son responsables de la información ni de las opiniones emitidas en la sección Información Empresarial
03/04/25 - Miranda Media
Por alto costo de renovables, se requieren combustibles de transición
· Se debe fortalecer la seguridad energética a través de alternativas con menores emisiones y menores costos, como el gas natural: expertos
- Redacción / Miranda Intelligence
La Agencia Internacional de Energía estima que la transición a un sistema eléctrico basado en energías renovables a nivel global requeriría una inversión superior a los cuatro billones de dólares anuales hasta 2030. Éste es un costo difícil de asumir para las economías emergentes como la mexicana. Por ello, según expertos en la materia, resulta fundamental entender la transición energética como una sustitución paulatina que permita a los países transitar hacia sistemas energéticos con una menor huella de carbono, donde tanto las energías renovables como el gas natural tendrán un papel protagónico.
La planificación es esencial para lograr los objetivos de descarbonización de los países. Así lo afirma el doctor Juan Carlos Belausteguigoitia, director del centro de energía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). "Alejarnos de los combustibles fósiles será complejo, pero precisamente por eso es crucial hacerlo de manera óptima y planificada, considerando los mejores tiempos para cada etapa."
“En las renovables, el gasto de capital es alto al principio, por la infraestructura, pero luego el costo operativo es muy bajo, porque el combustible —el sol o el viento— es gratuito”, dice el experto en Economía de los Recursos Naturales y Medio Ambiente. “Las plantas de ciclo combinado con gas natural tienen una inversión inicial más baja, pero requieren combustible constantemente. Esto implica un gasto variable continuo.” No obstante, en promedio, los precios del gas natural en Estados Unidos han sido de $3.5 por millón de unidades térmicas británicas (Btu) a lo largo del pasado lustro: un 70% por debajo del promedio europeo. Así, por el momento, en México se tienen los costos más bajos del mercado.
¿Transición o seguridad energética?
La transición energética que se busca lograr en unos años no tiene precedente en la historia de la humanidad. Las transiciones en el pasado tomaron siglos y no reemplazaron combustibles, sino que los agregaron al sistema energético. Por ejemplo, el petróleo comenzó a usarse a mediados del siglo XIX en Pensilvania, pero su consumo no superó al carbón hasta los años sesenta. En el fondo, se trató de una adición energética.
Óscar Ocampo, coordinador de Energía y Medio Ambiente del Instituto Mexicano para la Competitividad, dice que la transición y la seguridad energéticas no deben entenderse como conceptos separados o contrapuestos, sino como complementarios. La Agencia Internacional de Energía (AIE) define la seguridad energética como la disponibilidad ininterrumpida de fuentes de energía a un precio asequible.
En este sentido, la transición energética abre la puerta para fortalecer la seguridad energética a través de alternativas con menores emisiones y menores costos. Esto implica sustituir paulatinamente los combustibles más contaminantes de la matriz energética. En México, el primer paso es reducir el peso de combustibles altamente contaminantes como el carbón, el combustóleo y el diésel de la matriz de generación eléctrica y de la industria. “Debemos mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero; unas tres cuartas partes de ellas provienen de la quema de combustibles fósiles”, señala el académico del ITAM.
El gas natural como complemento ideal
México es un país afortunado en términos geográficos, con un potencial solar fotovoltaico y eólico privilegiado, así como con acceso al gas natural más competitivo del mundo. El crecimiento de la demanda de energía, aunado al imperativo de tener precios asequibles y relativas bajas emisiones han propiciado que el gas natural se consolide como el pilar de la matriz energética de México (38% de la oferta primaria, segundo lugar después del petróleo con 39%, de acuerdo con la AIE).
En la medida que las tecnologías de almacenamiento para las fuentes renovables de energía se encuentran en etapas tempranas todavía, como lo señala la consultora McKinsey, el gas natural ofrece una complementariedad adecuada para las energías renovables como la solar fotovoltaica y eólica, las cuales, debido a su variabilidad, requieren el respaldo de tecnologías firmes cuando no hay disponibilidad de sol o viento.
Esto es una buena noticia en la medida que, de acuerdo con datos del IMCO, el gas natural es menos contaminante que cualquier otro combustible fósil (carbón, combustóleo, diésel, entre otros) desde los ángulos de emisiones de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2) y dióxido de carbono equivalente (CO2e). Si se comparan las emisiones de CO2, el gas natural emite entre 28.2% y 44.4% menos que el diésel, el combustóleo y el carbón. Por esta razón, el papel del gas natural como un combustible de transición es fundamental.
“Aunque logremos una alta penetración de renovables en la generación eléctrica, mientras no haya almacenamiento barato y generalizado, necesitaremos plantas de respaldo”, dice Belausteguigoitia. “Las plantas de gas natural son buenas para esto, y el gas, entre los fósiles, es el más limpio. Por eso se habla de emisiones netas cero y no de cero emisiones absolutas. Seguiremos utilizando gas natural, pero con procesos más limpios, menos emisiones fugitivas, y acompañado de un uso mayor de renovables y tecnologías de captura.”
El gobierno mexicano aprovechó esta oportunidad: entre 2011 y 2022 duplicó su red de gasoductos para que ese combustible -más barato, más eficiente y menos contaminante que sus contrapartes fósiles, según datos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos- alimente la generación eléctrica, así como la producción industrial del país.
La transición energética mexicana debe considerar un enfoque integral que garantice la seguridad y confiabilidad del sistema energético. Si bien el país cuenta con un enorme potencial en fuentes como la solar y la eólica, la variabilidad de estas tecnologías exige estrategias complementarias, como el uso del gas natural.
En este contexto, la transición energética debe ser vista como un proceso dinámico y adaptable, que combine distintas fuentes y tecnologías para asegurar un suministro confiable, sostenible y accesible. “La política de gas natural es clave y requiere diversificación, almacenamiento, y sí, también aumentar la producción nacional considerando todos los factores: económicos, ambientales y de seguridad”, concluye el experto del ITAM.
Descripción SEO:
La transición a un sistema eléctrico basado en energías renovables a nivel global tendrá un costo alto, que será difícil de asumir para economías emergentes como la mexicana. Por ello, resulta fundamental entender la transición energética como una sustitución paulatina que permita a los países transitar hacia sistemas energéticos con una menor huella de carbono, donde tanto las energías renovables como el gas natural tendrán un papel protagónico.
Palabras clave:
transición energética, gas natural, energía renovable, seguridad energética, energía