Muestra

[Moral para Intelectuales]

Jueves, 13 de septiembre de 2018 21:18 Christopher Dominguez M.

El Papa asediado

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Para quienes miramos las desventuras vaticanas desde el agnosticismo y en lo personal nada nos ata —ni para bien ni para mal— con la Iglesia Católica Romana, también es sorprendente observar el asedio sufrido por el papa Francisco. Tras la renuncia de su antecesor, que para algunos ultras convierte en antipapas a todos sus sucesores, es posible, hoy, que un ex nuncio como Carlo María Viganò, pida nada menos que Francisco abandone el trono de San Pedro y le pida al Papa emérito un lugarcito en el reclinatorio para terminar sus días en la oración y hasta en la penitencia, por encubrimiento.
La destemplada exigencia viene de la mitra más conservadora y pretende contrariar a la otra iglesia, aquella confortada por la sencillez de un Papa atento con la Teología de la Liberación y memorable —ya— por algunos gestos de humildad dignos de aplauso, como pedir la bendición de sus fieles al presentarse, ungido, ante ellos o su pregunta —en un avión— de quién era él para juzgar a los homosexuales.
Pero Francisco se ha topado con la misma piedra que, en creciente medida, afectó la reputación de Juan Pablo II y obligó a tomar medidas a Benedicto XVI. Se trata de los crímenes sexuales —milenarios en la cronología, escandalosos en las ci...